Todos sabemos que el planeta tierra posee un sólo "satélite natural" llamado Luna. Pero una de las preguntas que quizá poca gente se hace es ¿Cuántos satélites artificiales tiene la tierra? Estos están muy alejados de nuestro campo visual para detectarlos e incluso de noche ni siquiera arrojan pistas de su presencia en el espacio más cercano a nuestro planeta. Sin embargo, nuestra tierra está rodeada y quizá hacinada por miles y miles de robots o espías electrónicos que nos observan desde la exosfera.
Sin tratarse de espías extraterrestres (aunque muchos conspiranóicos opinan que algunos poseen este origen) nos estamos llenando de satélites artificiales que trabajan en las más variadas funciones. Los de origen y función militar son muchos de ellos, los más numerosos, teniendo misiones secretas de vigilancia al servicios de los gobiernos. Los hay también meteorológicos, para la predicción del tiempo, de comunicaciones, los cuales controlan los servicios de las señales de radio y televisión y están los que dan información a los GPS, llamados servicios de geolización. Luego se encuentran los satélites de carácter científico con multiplicidad de misiones de laboratorio. La misma estación espacial internacional es un satélite artificial que en su mayor proporción es un laboratorio gigante muy sofisticado.
La agencia encargada de controlar y monitorear estos agentes electrónicos es la Oficina de Naciones Unidas para el Espacio Exterior (Unoosa, por sus siglas en inglés). Según los últimos datos generados por esta oficina, existen alrededor de la tierra más de 8.000 objetos, orbitando alrededor de nuestro planeta, aunque no todos ellos son satélites. También existe material en desuso, la llamada "basura espacial". Esta formada por material de deshecho y restos ambulantes de viejos satélites desintegrados o apagados.
Realmente el número exacto de satélites artificiales es difícil de establecer, hay muchos satélites de origen y carácter secreto, en su mayoría enviados por el servicio de Inteligencia de los EE.UU el cual es el Gobierno que genera mayor cantidad de presupuesto y gastos en este tema. Otros países como Rusia, China y Corea se han sumado a este tipo de actividades y no casi todos al igual que los americanos informan o declaran a la agencia de la ONU sobre que hacen esas cosas en la órbita del planeta.
Esto representa para la humanidad un reto bastante grande pues a medida que aumenta la proliferación de material expuesto en el espacio se incrementan los riesgos de un posible accidente de "Guerra de Galaxias", algún choque masivo que ponga en peligro al servicio de telecomunicaciones mundial e incluso algún suceso no premeditado de bombardeo sobre el planeta, o alguna zona específica de el que podría acarrear perdida de vidas humanas. Existen planes de una especie de limpieza de esta zona de conflagración satelital que podría sucederse en un futuro no muy lejano cuando se haya saturado la zona de convergencia. Estas ideas de salubridad espacial podrían ir desde desintegrar a partículas muy pequeñas menos peligrosas estos escombros a hacerlos caer por algún medio hacia zonas marítimas, como también atrevidas visiones de llevar este material hacia el espacio exterior impulsado por algún tipo de tecnología de última generación.


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