Resumen
Este artículo presenta un panorama de la ciencia política en Venezuela. Se describen la evolución de la disciplina en el país y se hace una evaluación de sus fortalezas y debilidades. El perfil de la disciplina toma en cuenta la evolución teórica y un mapa metodológico que considera las principales líneas de división. También se muestra el desarrollo institucional de la investigación y la enseñanza de la politología en Venezuela, así como las principales tendencias en el mercado de trabajo. Se concluye que la institucionalización de la disciplina está actualmente amenazada por las crisis económica y política que vive el país.
La
ciencia política en Venezuela:
fortalezas
pasadas y vulnerabilidades presentes
Ángel
Álvarez Díaz
Universidad Central de
Venezuela, Venezuela
Said
Dahdah Antar
Universidad Central de
Venezuela, Venezuela
I. INTRODUCCIÓN
La ciencia política es
la disciplina académica de más reciente creación en las universidades
venezolanas. El primer centro de investigaciones, el Instituto de Estudios
Políticos de la Universidad Central de Venezuela, UCV, fue fundado en 1958. La
primera escuela de ciencia política se inaugura en Caracas, en la misma
universidad, hace poco más de 30 años. En las últimas tres décadas, el estudio
de la disciplina se ha extendido y multiplicado por todo el país, tanto al
nivel de licenciatura como al nivel de postgrado. Igualmente han crecido tanto
la cantidad de estudiantes como la cifra de publicaciones especializadas, así
como se han diversificado corrientes de investigación.
Crecimiento, no
obstante, no significa maduración. Factores institucionales, financieros, de
enfoque y, más recientemente, de entorno político y financiero han afectado la
cantidad y la calidad de la investigación y la docencia. Luego de un
notable crecimiento especialmente pronunciado en las décadas de los 80 y 90,
hoy en día parecen haber razones de fondo para pensar que la ciencia política
en Venezuela se encuentra en una encrucijada. Su independencia y, en
consecuencia, su crecimiento como disciplina auténticamente científica, están
amenazados por las crisis políticas y económicas que afectan a la sociedad en
su conjunto. Por ello, su futura consolidación como disciplina científica
autónoma no va a depender sólo de los actores académicos que hoy en día ejercen
la profesión y lideran el oficio; dependerá también, y en mucho, de factores
exógenos que el mundo universitario no puede controlar, ni predecir con
certeza.
En las próximas líneas
se presenta un apretado sumario de la historia, los logros, fallas y los retos
de la ciencia política venezolana. Se muestran las diferencias y puntos de
coincidencia de las diferentes escuelas y centros de investigación existentes
en el país, así como las posibilidades de integración. Concluyendo con un
balance de los logros y faltas, así como con una llamada de atención sobre el
futuro inmediato de la disciplina en un contexto que pudiera llegar a serle
adverso.
II.
ORIGEN HISTÓRICO Y EVOLUCIÓN TEÓRICA DE LA CIENCIA POLÍTICA VENEZOLANA
La fecha y lugar de
nacimiento de nuestra disciplina no podía ser más propicia. La ciencia política
nace con la democracia venezolana, en 1958, y en la universidad más politizada
y comprometida con las luchas por la democracia: la Universidad Central de
Venezuela, UCV. Desde ese momento, el aumento, el desarrollo y el
fortalecimiento de la disciplina han dependido del nivel de desarrollo
democrático del país. Es cierto que la evolución de toda ciencia se favorece
con el clima de libertades que auspicia la democracia, pero la ciencia política
es tal vez la especialidad académica que más depende del clima de libertad de
expresión y de tolerancia a la crítica. Así entonces, la ciencia política
venezolana nace y crece al abrigo del desarrollo progresivo de libertades
cívicas y de la institucionalización de la autonomía universitaria.
El primer centro de
investigación, el Instituto de Estudios Políticos (IEP), es fundado en la
Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV. Su creación y dirección
es encargada al destacado constitucionalista español Manuel García Pelayo.
Antes de la creación del IEP, la enseñanza embrionaria de la disciplina se
redujo al estudio del derecho constitucional en las escuelas de derecho de las
universidades autónomas. Desde su creación hasta el presente, el IEP aborda y
profundiza el estudio del derecho constitucional venezolano y comparado, pero
también de la historia del pensamiento y de las formas políticas, de la
filosofía política y de las relaciones internacionales.
La tarea docente del IEP
se concentró, por décadas, en seminarios dirigidos a estudiantes de derecho a
nivel de licenciatura y en cursos de postgrado en el doctorado en derecho
público. Estos cursos irán poniendo los cimientos para la creación de un cuerpo
de investigadores y docentes que, en el transcurso de poco más de una década,
serán el soporte de las primeras publicaciones especializadas y las primeras de
pregrado y postgrado. En 1971, el IEP crea la primera revista académica de
ciencia política: el anuario POLITEIA. Luego, en 1973, se crea la
Escuela de Estudios Políticos y Administrativos (EEPA), para la enseñanza que
otorga el título de Licenciado en Estudios Políticos en tres
sub-especialidades: politología, relaciones internacionales y administración
pública. A nivel de postgrado, el Doctorado en Derecho Público es transformado
en Doctorado en Ciencias Políticas. Así, esos tres entes académicos (el
IEP, la EEPA y el Doctorado en Derecho) junto a POLITEIA serán
los pilares del inicio del proceso de institucionalización de la disciplina.
La ciencia política
venezolana, en sus orígenes, tuvo dos rasgos fundamentales: primero, un
deliberado empeño por evitar el "parroquianismo" y, segundo, un
fuerte acento histórico-institucional. La primera característica condujo a una
tal vez exagerada concentración en el estudio de la realidad institucional europea
y al descuido de la realidad venezolana y latinoamericana. El segundo rasgo,
llevó a la creación de una fuerte corriente historicista en desmedro de los
métodos de investigación empírica.
A finales de los 70 se
produce una fuerte reacción anti-historicista y más favorable al estudio de la
realidad Latinoamericana y la venezolana, empleando de forma incipiente el
razonamiento de teoría de juegos. En el seno del propio IEP, Juan Carlos Rey
lidera el desarrollo de una línea de investigación que va a crear escuela: el
estudio del sistema político venezolano (SPV) y, particularmente, del sistema
de partidos, desde una perspectiva empírica. La visita a Venezuela, por los
años 70, de cientistas políticos norteamericanos, nombradamente Daniel Levine y
Enrique Baloyra1, también influirá en este giro de la
ciencia política venezolana hacia problemas más inmediatos. Como consecuencia,
el enfoque conductista, en primer lugar y por poco tiempo, y más tarde y con
más impacto el enfoque neo_institucional, van a influir profundamente en la
formación de los estudiantes de las primeras promociones de la Escuela de
Estudios Políticos.
De igual modo, desde
mediados de los 70, la ciencia política venezolana va a sufrir un importante y
positivo "shock externo". Como consecuencia del quiebre de las
democracias del cono sur del continente, un número importante de destacados
profesores argentinos, uruguayos y chilenos migran a Venezuela y traen consigo
el énfasis en los estudios de América Latina desde una perspectiva comparada.
Paralelamente, en la misma UCV, el Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES),
venía produciendo importantes estudios investigaciones sobre valores políticos
de los venezolanos, bajo la dirección de José Agustín Silva Michelena2.
La convergencia de estos
tres factores (un nuevo interés por la política venezolana en el IEP, la
influencia de profesores extranjeros, tanto latinoamericanos como
norteamericanos, y los trabajos del CENDES) van a revolucionar la enseñanza y
la investigación de la ciencia política en el país. El cambio fue profundo y duradero:
desde entonces, el énfasis en los problemas venezolanos y, en menor medida de
los latinoamericanos, va a marcar la producción bibliográfica de los
politólogos domésticos.
Esta tendencia produce,
a la larga, dos efectos que aún están presentes. De un lado, una mayor atención
a los problemas domésticos de estabilidad, cambio y desarrollo político. En
segundo lugar, una incipiente preocupación por el uso de modelos formales y
métodos empíricos. No obstante, a la larga, la preocupación por el estudio del
SPV ha conducido a un excesivo "parroquialismo". Por su parte, el
virtual abandono de los métodos de investigación histórica no ha sido
compensado con un fuerte desarrollo de la investigación empírica en la UCV.
Esta tendencia a
enfatizar, los problemas domésticos no ha desaparecido pese a la creación de
otros muy importantes centros de investigación y docencia tanto en Caracas (la
Maestría en Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar, USB, y el Área
de Políticas Públicas del Instituto de Estudios Superiores de la
Administración, IESA), así como en otras ciudades del país (la Escuela de
Estudios Políticos de la Universidad de los Andes, ULA, y el Doctorado y el
Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad del Zulia, LUZ). Por el
contrario, pese a la multiplicidad de centros de enseñanza y de investigación
(ver Tabla 4 y 5), durante los últimos 25 años la ciencia
política se ha estado haciendo básicamente una misma pregunta: ¿Qué explica la
estabilidad o, desde 1993, la inestabilidad de la democracia venezolana?
Las respuestas, sin
embargo, han variado de escuela a escuela. Mientras en el IEP de la UCV la
respuesta predominante ha sido de carácter institucional, usando básicamente
herramientas analíticas neo_institucionales e histórico_institucionales, la
respuesta predominante en el CENDES ha sido de tipo estructural y sociológico.
Mientras el IEP ha enfatizado el rol de las reglas de juego para manejar el
disenso y construir lo que Rey bautizó como el "modelo populista de
conciliación"3 y las razones históricas de la
consolidación y crisis del sistema político4, el CENDES ha privilegiado siempre la
asimetría de poder y el conflicto entre grupos sociales económica y
culturalmente heterogéneos5. En una línea parcialmente coincidente,
Steve Ellner, desde la Universidad de Oriente (UDO), ha aportado explicaciones
estructurales tanto de la estabilidad pasada como de la crisis del sistema
político venezolano6. Por otro lado, en la USB, los trabajos
de Arístides Torres y, hoy en día, los de Federico Welsh y José Vicente
Carrasqueño, han enfatizado la búsqueda de respuestas en las actitudes y la
cultura política7. En el IESA, por su propia naturaleza
como centro de estudios de políticas públicas, el énfasis ha estado siempre en
las capacidades de gestión del Estado, dados ciertos constreñimientos
económicos (básicamente el modelo petrolero-rentista y proteccionista de
crecimiento8) e institucionales (el excesivo
centralismo). Finalmente, en la LUZ, José Enrique Molina ha mostrado la
importancia de las reglas electorales, así como la institucionalización y la
desinstitucionalización del sistema de partidos9.
III. DESARROLLO
INSTITUCIONAL DE LA INVESTIGACIÓN Y LA ENSEÑANZA DE LA CIENCIA POLÍTICA EN
VENEZUELA
1. Las Publicaciones
Científicas
En la actualidad, la
investigación y enseñanza de ciencia política en Venezuela cuenta con una
oferta de espacios de publicación. Once revistas hacen posible la exposición y
el debate de las propuestas de los cientistas políticos. Los 374 ejemplares
registrados en la Tabla 1, con una periodicidad que se concentra
entre lo semestral y cuatrimestral, abandonando la anualidad de los comienzos,
indican la presencia de una producción editorial que permite la expresión y, en
consecuencia, el conocimiento de los enfoques manejados por las distintas
orientaciones para explicar la realidad política. En este sentido, es
necesario precisar que, aunque el promedio de tiraje sea de mil ejemplares por
edición, el sistema de distribución de los mismos presenta deficiencias
considerables.
Politeia y la Revista Venezolana de Ciencias
Políticas, por ejemplo, son revistas donde predominan los trabajos
neo-institucionales e histórico-institucionales. Cuadernos del Cendes,
la Revista Venezolana de Ciencias Políticas, la Revista de
Ciencias Sociales y la Revista Venezolana de Ciencias Sociales son
espacios editoriales propios del enfoque estructural y de evaluación de las
políticas públicas. Cuestiones Políticas es una publicación
con una tendencia favorable a los estudios empíricos y a la evaluación de las
condiciones del sistema político, de partido y electoral. Una revista
como Ciencias del Gobierno, finalmente, presenta trabajos que
comprenden el área de las políticas públicas.
La magnitud de la
producción de revistas en Venezuela obedece, en buena medida, a la presencia de
una política pública patrocinada por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e
Innovación (FONACIT), institución adscrita al Ministerio de Ciencia y
Tecnología. El Registro de Publicaciones Científicas es el programa de
financiamiento anual de esta clase de revistas. De hecho, las diez
publicaciones presentadas en la Tabla 1 están acreditadas en el Registro del
Núcleo Básico de Publicaciones Científicas y Tecnológicas del FONACIT10. Los Consejos de Desarrollo Científico y
Humanístico de las Universidades y las Facultades también contribuyen al
financiamiento de las publicaciones científicas. En cualquiera de los casos,
éstas se mantienen o propician el apego a los lineamientos que caracterizan la
política del FONACIT en la materia.
Tabla 1: Publicaciones indexadas
En cuanto al formato y
contenido, las exigencias apuntan hacia el cumplimiento de la periodicidad en
la publicación; la presentación de los trabajos con resúmenes y con palabras
clave en español e inglés; la exposición de un índice de contenido interno y de
otro en la contraportada; la difusión regular de índices acumulativos y la
señalización de las fechas de recepción y aceptación de los trabajos; el ajuste
de las citas y referencias bibliográficas a pautas establecidas; y una breve
reseña del perfil de cada colaborador. Por otro lado, sólo se publican trabajos
inéditos y que no hayan sido presentados simultáneamente a otras revistas.
Además, tales trabajos se someten al arbitraje, de acuerdo con el sistema doble
ciego. El arbitraje, sujeto a unas reglas, puede ser de uno, al menos dos o
hasta ser realizado por un comité de árbitros especialistas.
Finalmente, las revistas
acreditadas están presentes en índices como: 1) Clase, de la UNAM-México; 2)
el Dare Data Bank, de la UNESCO; 3) el Censo de Revistas
Iberoamericanas de Cultura, de la Asociación de Revistas Culturales de España;
4) el Servicio de Información al día en Gestión Pública del CLAD; 5) el Índice
y Directorio de Revistas Venezolanas de Ciencia y Tecnología (REVENCYT); 6)
el Ulrich's Internacional Periodicals Directory; 7) Internacional
Political Science Abstracts; 8) el Sistema de Registro de Información en
Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal
(Latindex); 9) la Red de Información Socio-Económica (REDINSE); 10) el Índice
Español de Ciencia y Tecnología (ICYT); 11) Sociological Abstracts;
12) el Documentation Politique Internationale Paris IPSA-AISP;
13) Hispanic American Periodical Index USA (HAPI); 14) Fondo
Bibliográfico de América Latina (FOBAL).
Sobre esto último, es
necesario precisar que, como parte de la política que ejecuta el Centro
Nacional de Tecnología e Información (CNTI), todas las publicaciones que
constituyen el Registro de Publicaciones Científicas del FONACIT, y por tanto
las revistas de la Tabla 1, formarán parte del Scientific
Electronic Library Online (Scielo). De hecho, Scielo incluye a
Venezuela en la actualidad bajo la figura de iniciativas en desarrollo11.
Según el Reglamento del
Programa de Promoción del Investigador (PPI)12, las publicaciones científicas en
Venezuela se clasificarían en dos niveles: las tipo A, revistas que, en el caso
de las ciencias sociales, pertenecen a índices como Clase y Latindex13; y las tipo B, publicaciones que no
forman parte de los índices mencionados y que se ubican en y por encima del
percentil 50, según un listado aprobado por el FONACIT, en su reunión 98 del 5
de mayo de 200514.
Si se busca otro punto
de referencia para un acercamiento a la calidad de los productos en ciencia
política en Venezuela, y quizá por ello al prestigio de sus revistas, el
indicador de las publicaciones de investigadores venezolanos en el Social
Science Citation Index posiblemente arroje una perspectiva. El
promedio anual de trabajos reseñados en este índice, sin contar con la
información necesaria para discriminar por área, es de 42,78 (tabla 2), es decir, unos 3,5 artículos mensuales.
Tabla 2: Publicaciones de investigadores venezolanos en el Social Science Citation Index
Un último ángulo de
visión de la calidad de las investigaciones en la disciplina puede hallarse en
los premios a la productividad que otorga la Fundación para la Promoción del
Investigador (FVPI), otra institución adscrita al Ministerio de Ciencia y
Tecnología. El ya mencionado Programa de Promoción al Investigador (PPI) es una
política pública que ofrece incentivos para la publicación en revistas
indexadas (Tabla 3). Las convocatorias del PPI son anuales
y, en general, consiste en un sistema de acreditación pública con evaluación de
credenciales por pares. El PPI clasifica a los investigadores en seis grupos:
los candidatos, los niveles del uno al cuatro y los eméritos. Los criterios de
clasificación son varios. El central fue referido: haber publicado en años
recientes un acumulado de artículos en revistas tipo A y B. Otros lineamientos
no menos importantes son: tener título de maestría y doctorado; ser responsable
o estar adscrito a un programa de investigación científica financiado;
contribuir a la formación de investigadores; demostrar evidencia de
independencia en las tareas de investigación; tener el reconocimiento de
experticia en el campo; y promover o liderar grupos de investigación en asuntos
de alto impacto en el ámbito nacional o regional15.
Tabla 3: Premios por nivel de calificación (convocatoria 2005)
Para el 2004, de los
3189 investigadores adscritos al PPI y de los 889 que constituyen el grupo de
ciencias sociales, 67 fueron catalogados como cientistas políticos. Éstos, a su
vez, fueron reclasificados por líneas de investigación, con base en un
clasificador temático desarrollado por la Unesco. Las cifras son entonces las
siguientes: 7 investigadores en relaciones internacionales, 26 en ciencias
políticas, 0 en ideologías políticas, 3 en instituciones políticas, 9 en vida
política, 10 en sociología política, 0 en sistemas políticos y en teoría política,
5 en opinión pública, 2 en sistemas políticos en el área americana, 3 en otras
especialidades y 2 no pudieron ser discriminados. Sobre estos politólogos puede
decirse que: 34 son del sexo masculino y 33 del femenino; 63 son de Venezuela,
2 de Alemania, 1 es de los Estados Unidos y 1 es de Ecuador; 33 residen en
el estado Zulia, 14 en el Distrito Federal, 8 en Miranda, 7 en Mérida, 3
en Táchira, 1 en Anzoátegui y 1 en Carabobo.
Por último, un total de
14 de tales investigadores en ciencia política fueron ubicados por los comités
de evaluación como candidatos (21%), 17 en el nivel 1 (25%), 20 en el nivel 2
(30%), 11 en el nivel 3 (16%) y 5 en el nivel 4 (7%)16. Para obtener una visión adecuada del
comportamiento de los cientistas políticos, cabe decir que las tendencias
generales, tanto la población de investigadores adscritos al PPI como del grupo
de cientistas sociales acreditados por el PPI para el 2004, indican que hay 983
y 370 candidatos (30,8 y 41,6%), 1205 y 226 en el nivel 1 (37,7 y 25,4%), 602 y
176 en el nivel 2 (18,8 y 19,7%), 231 y 67 en el nivel 3 (7,2 y 7,5%), 155 y 49
en el nivel 4 (4,8 y 5,5%), así como 13 profesores y 1 profesor emérito (0,4 y
0,1%)17. Los politólogos reflejan una
orientación contraria a las tendencias de ambos grupos: se hallan con
preferencia en los sectores centro y superior o, dicho de otro modo, se
concentran menos en el segmento bajo de la clasificación.
Unas ideas finales que
bien sirven de referencia, a pesar de que los datos no discriminan a los
cientistas políticos. El PPI aplicó una encuesta entre octubre de 1996 y abril
de 1997, entre la población de investigadores adscritos y no adscritos al
programa18. En los datos recabados se halló que el
PPI propicia el desarrollo de la carrera de investigador científico: sí (70%),
no (17%), no opina (11%). El PPI da más reconocimiento que la institución de
origen: muy de acuerdo (36%), algo de acuerdo (31%), en desacuerdo (20%), no
opina (10%), no responde (3%). Uno de los efectos del PPI ha sido el aumento
del número y calidad de las revistas científicas nacionales: muy de acuerdo
(19%), algo de acuerdo (28%), en desacuerdo (32%), no opina (19%), no responde
(2%). El PPI fomenta la publicación en revistas internacionales de impacto: muy
de acuerdo (52%), algo de acuerdo (28%), en desacuerdo (7%), no opina (9%), no
responde (3%). El PPI propicia la publicación en revistas de alto impacto para
dar mayor visibilidad y legitimidad a la investigación nacional: muy de acuerdo
(37%), algo de acuerdo (32%), en desacuerdo (17%), no opina (10%), no responde
(3%).
Otros datos de interés
señalan que: Los criterios de ingreso y permanencia en el PPI reflejan la
productividad y calidad de la investigación reciente, más que el historial del
investigador: muy de acuerdo (44%), algo de acuerdo (33%), en desacuerdo (11%),
no opina (9%), no responde (3%). El PPI debe aplicar un escalafón similar al
universitario por el que sólo se asciende: muy de acuerdo (16%), algo de acuerdo
(18%), en desacuerdo (63%), no opina (3%), no responde (1%) El hecho de tener
un nombramiento de profesor o investigador en una institución nacional califica
para ingresar al programa: muy de acuerdo (8%), algo de acuerdo (13%), en
desacuerdo (75%), no opina (2%), no responde (2%).
Los entrevistados
consideraron, además, que el monto de la beca es adecuado: muy de acuerdo
(15%), algo de acuerdo (28%), en desacuerdo (47%), no opina (8%), no responde
(2%). El sistema universitario debería utilizar criterios similares a los del
PPI para revertir la homologación remunerativa a la comunidad académica: sí
(71%), no (16%), no opina (10%), no responde (4%). Las decisiones erróneas del
PPI son más la excepción a la norma: muy de acuerdo (32%), algo de acuerdo (27%),
en desacuerdo (8%), sin opinión (32%), no respondió (2%). En relación con la
revisión periódica de credenciales, se está: muy de acuerdo (73%), algo de
acuerdo (22%), en desacuerdo (1%), sin opinión (3%), no respondió (1%).
2.
La enseñanza de la disciplina en Venezuela
Por otra parte, la tarea
de describir con detalle el estado de la enseñanza de ciencia política en
Venezuela se deja mirar a veces como una empresa infinita. Tantas universidades
poseen varias facultades de ciencias sociales y humanidades que abren cada
semestre distintas materias propias de la disciplina. La delimitación se hace
inevitable y esta sección se centró en las ofertas de pregrado y postgrado que
tenían al Estado como problema principal.
El estado de la
disciplina revela un crecimiento en el país. La enseñanza dejó de ser una
cuestión exclusiva de la capital. Ésta se encuentra en regiones como Aragua,
Carabobo, Lara, Mérida, Táchira, Trujillo y Zulia. La cantidad mayor de ofertas
de estudio se reporta en el postgrado y sobre ello cabe afirmar dos ideas. La
preocupación central en este ámbito es el gobierno y la tendencia apunta hacia
el profundizar la especialización: de las maestrías en gobierno y políticas
públicas, se ha pasado a las especializaciones en gerencia pública y luego a
los diplomas en gerencia de programas sociales o en auditoria del Estado. Por
último, el mayor número de docentes y estudiantes está en el área de pregrado.
Es decir, cada vez más cursantes de pregrados tienen más oportunidades de
participar en postgrados en el país.
Tabla
4: Docentes y estudiantes venezolanos por centro de enseñanza
Tabla 4 (continuación)
3.
Financiamiento de estudios de cuarto nivel
Los politólogos
venezolanos, en la actualidad, tienen un abanico de opciones para garantizar la
viabilidad de los estudios de postgrado, tanto dentro como fuera del país. El
Estado adelanta varias políticas con tales propósitos. La primera es la
Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho)19, una institución adscrita al Ministerio
de Educación Superior que ha diseñado varias políticas: el Programa de
Financiamiento Educativo, que se compone del Programa de Crédito
Educativo o Financiamiento Educativo y que es el proyecto
central; los Programas ejecutados mediante convenios; el Programa de
cooperación con universidades y demás instituciones de educación superior; los
Programas de Cooperación Internacional; el Programa Ecos Nord, de
cooperación entre centros de enseñanza e investigación venezolanos y franceses;
y el Programa de fortalecimiento del Estado a través de la formación
de talento humano para la gerencia pública.
El Fondo Nacional de
Ciencia y Tecnología (FONACIT)20, organización perteneciente al
Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT), ejecuta el Plan de Desarrollo de
Talento Humano de Alto Nivel, que concede subvenciones para la realización de
doctorados nacionales en áreas vinculadas con la calidad de la gestión pública.
Para cursar maestrías y doctorados en el país, el mismo FONACIT implementa
asimismo el Programa de Becas de Financiamiento para Estudios de Maestrías y
Doctorado. Concebido como apoyo a la investigación, el proyecto se dirige
especialmente a la formación, incorporación y actualización de investigadores.
Los consejos de
desarrollo científico y humanístico de las distintas universidades venezolanas
es, para los cientistas políticos, otra fuente de financiamiento de estudios de
postgrado. El CDCH de la Universidad Central de Venezuela21, por ejemplo, presenta la siguiente
oferta de programas: una beca sueldo nacional o exterior, para profesores que
deseen realizar maestrías, doctorados y post-doctorados; una beca académica
para egresados, la cual cubre los postgrados a nivel nacional; una subvención
matrícula, para profesores que se capaciten en la misma universidad; una beca
sabática y una subvención de pasantía de estudio para profesores.
Fuera del sector
gubernamental y universitario se encuentran un conjunto de opciones de apoyo
financiero a la formación profesional de los politólogos. Las que más resaltan
son las siguientes. El Programa de Becas Fulbright, de la Oficina Informativa y
Cultural de la Embajada de los Estados Unidos, es una muestra de ello22. Este tipo de subvención
representa una ayuda a profesores universitarios, en maestrías y doctorados. El
Programa Sócrates-Erasmus y el Programa de becas de alto nivel de la Unión
Europea para América Latina (Programa Alßan) son, asimismo, iniciativas que
permiten los estudios de maestría y doctorado, así como de formación superior
especializada o actualización profesional superior, en el marco de la enseñanza
superior de la Unión Europea23. La Organización de Estados Americanos
(OEA), mediante la Agencia Interamericana para la Cooperación y el Desarrollo
(AICD), también ofrece un programa de subvención de estudios académicos y de
actualización profesional, en los centros de formación del hemisferio24.
Con el fin de cursar estudios
de postgrado en el Reino Unido, la embajada británica presenta los programas de
becas Chevening y Royal Holloway25. El primero es una iniciativa financiada
por el Foreign and Commonwealth Office (FCO), con respaldo de
universidades de ese país, y cubre los gastos de matrícula hasta por un año; el
último, en cambio, forma parte de las políticas de subvención de la Royal
Holloway, University of London. La Fundación Alexander von
Humboldt desarrolla el programa Becas Humboldt y Georg Forster26, las cuales financian la realización de
proyectos en algún centro de investigación en Alemania y se dirige por ello a
los cientistas con grados académicos equivalentes a doctorados. De último se
encuentra la Fundación Carolina y los Programas de "Becas MAE-AECI"
del Ministerio de Asuntos Exteriores de España27. El uno sirve de apoyo a los estudios de
postgrado e investigaciones en ese país, a través de cuatro programas: el de
formación, el de investigación, el internacional de visitantes y el de
responsabilidad social. El otro contempla becas para estudios de postgrado en
centros universitarios públicos y privados de España.
IV.
LOS POLITÓLOGOS EN LA SOCIEDAD VENEZOLANA DE HOY
La politología como
profesión enfrenta problemas de conocimiento y validez social en Venezuela: qué
es y cuál es su utilidad son preguntas que aparecen en la sociedad. Al revisar
la planilla de datos para el "Censo del Personal Activo, Jubilado y
Pensionado de la Administración Pública" en noviembre de 200428, se identifica a los estudios políticos
y administrativos y los estudios internacionales como profesiones propias de
las ciencias sociales. Ahora bien, cuando se chequea el formato de datos de los
cargos reconocidos por el censo, el cual tiene 2166 entradas, sólo se
encuentran las figuras de agregado en relaciones internacionales y analista de
asuntos públicos.
Ello sorprende más si se
considera que el principal empleador de los politólogos en Venezuela es el
Estado. Las instituciones del gobierno nacional, la Asamblea Nacional y el
Consejo Nacional Electoral han sido espacios tradicionales de trabajo para los
politólogos. La descentralización de 1989 en Venezuela tuvo, en este sentido,
repercusiones favorables en el campo laboral: ahora es usual hallar a los
politólogos ejerciendo la profesión en alcaldías y gobernaciones.
Salvo encuestadoras y
consultoras políticas, que no son muchas en el país, es difícil encontrar a un
politólogo que ejerza la profesión en el sector privado. Las asociaciones
civiles, las fundaciones o incluso las empresas privadas son territorios donde
la profesión tiene escasa visibilidad y aceptación. Además, no es extraño
acudir, por ejemplo, a una institución financiera y tener que seleccionar la
opción otros al introducir el dato de la profesión.
Estas dificultades de
reconocimiento de la profesión explican, en parte, la formulación y
presentación ante la Asamblea Nacional de un anteproyecto de Ley de Ejercicio
de la Politología, el cual se encuentra hoy en día en su segunda y última
discusión29. El anteproyecto apunta en dos
direcciones. Primero se define la profesión y determina a quiénes les compete
su ejercicio, cuáles son las actividades que lleva a cabo y bajo qué
condiciones debe practicarse la disciplina. Luego se diseña una institución
gremial, con el nombre de Federación Venezolana de Colegios de Politólogos, y
un Fondo de Previsión Social.
La viabilidad económica
de la profesión es igual de precaria. Según el referido censo, el promedio de
los sueldos de alto nivel en 2004 para funcionarios de la administración
pública era de US$ 435,97, ello sin tomar en cuenta las bonificaciones propias
de la contratación. El caso de las universidades no es demasiado diferente.
Casi todos los centros de enseñanza de ciencia política en Venezuela son de
carácter público o dependen en alguna medida del financiamiento estatal. Pues
bien, de acuerdo con la tabla de sueldos y salarios vigente, un profesor a
dedicación exclusiva en una universidad pública, con categoría instructor,
asistente, agregado, asociado o titular, obtiene una mensualidad respectiva de
US$ 440, 540, 665, 831 y 1040 (Tabla 5).
Tabla 5: Tablas de sueldos personal docente y de investigación de las universidades nacionales vigente desde el 01/01/03 (US$)
V. CONCLUSIÓN
La ciencia política
venezolana reproduce las más notables líneas de división existentes en la
disciplina en muchos otros países y, particularmente, de la Ciencia Política
norteamericana. No obstante, al compartir una misma pregunta (los problemas de
estabilidad del SPV) existen oportunidades para la integración o, al menos, la
complementación de los distintos enfoques. El más notable de estos esfuerzos se
ha realizado mediante la creación de la Red de Estudios Políticos (REDPOL) que,
con el apoyo financiero del Estado venezolano, ha podido realizar los tres más
recientes estudios de cultura y comportamiento político, incluida la última ola
de la Encuesta Mundial de Valores30.
REDPOL ha sido un paso
importante en el proceso de institucionalización de la comunidad de cientistas
políticos venezolanos. No obstante, su dependencia exclusiva del financiamiento
público le ha hecho vulnerable tanto a las restricciones fiscales del gobierno
como a los cambios de prioridades de los equipos rectores de la política de
investigación a nivel nacional. Similarmente, la enorme dependencia de las
universidades públicas respecto del fisco nacional también ha vulnerado el
proceso de expansión y eventual consolidación de la ciencia política como una
disciplina científica y, por tanto, crítica. Con la sola excepción del IESA, el
resto de los más importantes centros de investigación y docencia dependen de
universidades públicas que, por razones de su propio ineficiente modelo de
financiamiento, como por sus conflictivas relaciones con las autoridades
nacionales anteriores y actuales, han sufrido importantes reducciones
presupuestarias en términos reales.
A esto se suma el hecho
de que, tanto por su tradicional "parroquialismo" como por la
importancia de la crisis y los cambios políticos que viene sufriendo el país
desde 1993, los científicos políticos venezolanos no han podido prescindir de
inmiscuirse en el análisis de las coyunturas y, en consecuencia, sus posiciones
han influido y se han visto influidas por los agudos y polarizados debates
políticos e ideológicos que dividen a las elites y a los ciudadanos. En este
contexto de precariedad financiera, de aguda polarización y de severa amenaza a
las libertades cívicas, el futuro de la disciplina resulta incierto.
Sin embargo, hay espacio
para una nota final en clave de optimismo. Las consecuencias de las condiciones
adversas que enfrenta la ciencia política actualmente en el país, podrían
apuntar hacia un fortalecimiento de la conciencia sobre la importancia que
tiene la política para la sociedad. Los resultados de la confrontación
política, y la amplitud de sus efectos, quizás contribuyan a que los
venezolanos miren en el futuro qué puede hacer la ciencia política para mejorar
los diseños institucionales y, en consecuencia sus vidas como ciudadanos. La
polarización política y las dificultades de sostener las libertades cívicas
posiblemente está despertando el interés de cada vez más venezolanos por la
ciencia política que puede dar respuesta a los agudos problemas institucionales
del país. Por ello, no sería sorprendente un impulso de la disciplina en el
mediano plazo, una vez superada la coyuntura actual.
1 Levine,
Daniel (1973); Baloyra, Enrique y Martz, John (1979).
2 Silva
Michelena, José A. (1967).
4 Urbaneja,
Diego Bautista (1978).
5 Silva
Michelena, José A. y Heinz R. Sonntag, (1979); José A. (coord.) (1987);
Sonntag, Heinz R. y Thaís, Maingón (1992); López Maya, Margarita (1989).
6 Ellner,
Steve y D. Hellinger (eds.) (2003); Ellner, Steve (1998).
7 Arístides
(1982); Welsh, Federico (1992); Jose Vicente (1994).
8 Naim,
Moisés y Ramón Piñango (1984); Kelly, Janeth (2003); Kelly, Janeth (1995).
9 Molina,
José E. y Carmen Pérez Baralt (1999); Molina, José E. y Carmen Pérez Baralt
(1998).
10 El
registro cuenta con 97 revistas aproximadamente. Las publicaciones en Ciencia
Política representan entonces casi el 10%. Consultar:
http://www.fonacit.gov.ve/publicaciones/indice.asp
11 Consultar:
http://www.cnti.ve y http://www.scielo.org
12 Consultar:
http://www.ppi.org.ve
13 Las
revistas número 1, 2, 4, 5 y 10 de la Tabla 1.
14 No
se cuenta con el listado para la clasificación de las publicaciones 3, 6, 7, 8
y 9 de la Tabla 1.
15 Conultar:
http://www.ppi.org.ve/programa/convoca2005/reglamento.htm
16 Consultar
la Base de Datos de Investigadores Activos, en la Base de Datos/ Conexión On-Line,
en http://www.ppi.org.ve
17 Tomado
de: http://www.ppi.org.ve/programa/resultados/estadisticas/index.htm
18 Datos
consultados en: http://www.ppi.org.ve/investigadores/index.htm
19 Ver: http://www.fgma.gov.ve, http://www.mes.gov.ve
20 Consultar: http://www.miproyecto.gov.ve, http://www.mct.gov.ve/, http://www.fonacit.gov.ve
21 Consultar: http://www.cdch_ucv.org.ve/
22 Consultar: http://embajadausa.org.ve
23 Ver:
http://www.programalban.org y http://desarrollo.universia.es
24 Ver: http://www.educoas.org/portal/es/becas/acerca.aspx?culture=es y http://www.mpd.gov.ve/
25 Ver: http://www.britishcouncil.org/es/venezuela
26 Ver: http://portal.cnti.ve/estudiantes.html
27 Ver:
http://www.fundacioncarolina.es y http://becas.universia.edu.ve/
28 Ver:
http://censompd.no_ip.org/
29 Ver:
http://www.asambleanacional.gov.ve/ns2/leyes.asp?id=508
30 La
Red de Estudios Políticos (REDPOL) está constituida por varias universidades
venezolanas: IEP-UCV, CENDES-UCV, IESA, USB y LUZ. REDPOL ha funcionado gracias
al patrocinio del hoy llamado Fondo Nacional de Investigaciones Científicas
(FONACIT). Esta Red de Estudios Políticos ha coordinado investigaciones en
materias como el comportamiento electoral y la cultura política del venezolano.
En especial, ha trabajado tanto en la aplicación de encuestas de opinión como
en la elaboración de bases de datos estadísticos. Un producto de este esfuerzo
de integración es la obra siguiente: Carrasquero, José V., Maingón, Thaís y F.
Welsch (2001).
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Álvarez Díaz es profesor de ciencias políticas y administrativas de la
Universidad Central de Venezuela (UCV). Ex director del Instituto de Estudios
Políticos de la UCV, fue también Jefe de la Cátedra de Teoría Política de la
Escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la UCV. Coordinador del
Postgrado en Procesos y Sistemas Electorales del Centro de Estudios de
Postgrado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV, ha sido
Profesor Visitante en la Universidad de Salamanca, España, en varias
oportunidades entre el año 2000 y el 2002. Actualmente goza de licencia y se
encuentra realizando estudios en la Universidad de Notre Dame, en Estados
Unidos.
(E-mail: aalvare3@.nd.edu)
Said
Dahdah Antar es Licenciado en Ciencias Políticas y
Administrativas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), investigador del
Instituto de Estudios Políticos de la UCV, profesor de la Escuela de Estudios
Políticos de la UCV y profesor del Programa de Comunicación Social de la
Dirección de Estudios de Postgrado, de la Universidad Católica Andrés Bello
(UCAB).
(E-mail: sda07@hotmail.com)







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